Portada del texto 'Palestino', de Nicolás Vidal
Imagen: Tomada de Modernismo latinoamericano
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Crónica · Fragmento

Palestino

Un club único en el mundo

De Nicolás Vidal

LIBREROS Y HALLAZGOS:

Invasiones, bibliotecas, futbol


¿Por qué un grupo de palestinos fundaron hace más de cien años un club de futbol en Chile? En esta crónica, la historia del Club Deportivo Palestino se entrecruza con el recorrido de su pueblo, expulsado injustamente de sus tierras. La claridad en la narración de los acontecimientos históricos y actuales de Palestina, los personajes, jugadores, grandes campañas y hechos más importantes del equipo, además del férreo compromiso que muestra con su pueblo, permiten que el lector transite por los hitos de Palestino y conozca la historia de un equipo cuya existencia tiene un potencial político sin límites, reconocido en todo el planeta.

Si algo significa ser de Palestino, es que sus aficionados, por las condiciones geopolíticas impuestas, superan los límites geográficos cuando se trata de alentar al equipo de sus amores. Porque Palestino es un club único en el mundo. Un equipo que representa la causa de todo un pueblo.


Se juega en el Estadio Municipal de La Cisterna, el 24 de mayo de 2024, otra versión del clásico de colonias entre Palestino y Unión Española. Pero eso no es importante; de hecho, el resultado pasó al olvido. Las nubes bloquean el sol: asoma apenas como una esfera triste y deslavada. Pese a que se juega a media tarde, es un día gris, casi oscuro. Los jugadores del Club Deportivo Palestino salen al campo de juego vestidos, como es usual, con sus shorts y calcetines negros, listos para jugar el partido. Sin embargo, sus tradicionales camisetas tetracolores están cubiertas por un cortavientos, también negro, por una razón muy distinta a la temperatura de este otoño con cara de invierno.

Hay algo extraño en la forma en que los jugadores caminan por la cancha: tienen la mano derecha pegada al cuerpo y esta se mueve al vaivén de sus zancadas, pero sus brazos izquierdos permanecen rígidos, quizás algo levantados, y sus manos están abiertas. Están abiertas porque se aferran, cada una de ellas, a una mano invisible, más precisamente, a la mano de un niño invisible.

Siguen caminando hacia la mitad de la cancha y se forman frente a la tribuna, como en cualquier otro partido. Ahí, todos al mismo tiempo, comienzan a sacarse los cortavientos, mirándose entre ellos, como si ejecutaran un movimiento previamente coordinado. Después, cada uno toma su cortavientos negro con las dos manos y estira los dos brazos hacia delante, mostrando la prenda al público —y a la cámara— por un instante, para que se fijen con detenimiento en ellos, para que sepan que ahí sucede algo importante, y enseguida los dejan caer sobre el césped.

Los brazos de los jugadores de Palestino siguen en el aire, estirados, inmóviles, apoyados en los hombros invisibles de los casi quince mil niños que han sido asesinados en Gaza, porque esos son los fantasmas, las manos de esos niños son las que tenían aferradas a las suyas al salir a la cancha, pero esos niños ya no están, esos niños fueron asesinados y ya no queda nada de ellos, salvo el recuerdo, la memoria de esos pequeños espectros que salieron al campo de juego junto al equipo de Palestino, de esos fantasmas —invisibilizados en buena parte del planeta— que han sido homenajeados por este gesto de un humilde equipo del otro lado del mundo que lleva el nombre de la tierra donde fueron exterminados.





Nicolás Vidal, Palestino: Un club único en el mundo, ilustraciones de Tite Calvo, col. Vientos del Pueblo, FCE, Chile, 2026.



NICOLÁS VIDAL es abogado y narrador, cursó una maestría en Creación Literaria en la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona. Ha publicado las novelas El Gordo (2005) y La luz oscura (2013). Obtuvo el Premio de la Revista de Libros de El Mercurio en 2015 por la crónica “El efímero vuelo de Aviación”, que forma parte de Cambio de juego, libro de crónicas de futbol y política (2017).